Qué ver y hacer en la ciudad de Santander en 4 días

Conoce en profundidad Santander, la ciudad del Norte que mira hacia el Sur. Santander es además la capital de Cantabria, una pequeña comunidad de una variedad natural y paisajística infinita. Y además, es mi ciudad natal.

Rótulo instagrameable de la Ciudad de Santander – Foto: Luis Fernández del Campo

Santander es una ciudad elegante por naturaleza y gracias también a que en ella se asentó la residencia veraniega del rey Alfonso XIII. Está situada en un marco incomparable, junto a su bahía, considerada una de las 10 más bellas del mundo. Te sorprenderá la suavidad de su clima y su rica gastronomía. Disfruta de sus espectaculares amaneceres junto al mar, de largos paseos por sus animadas calles, y de sus magníficas playas (cuando el tiempo lo permita).

Bienvenidos a Santander – Selfie de Luis Fernández del Campo, desde la azotea del Centro Botín.

Vamos juntos a hacer un recorrido por sus lugares más destacables en 4 días. Dado que este es un recorrido para hacerlo en cualquier época del año, no hablaremos específicamente de sus playas en este post. Eso sí, os avanzo que son todo un disfrute para el veraneante, con suaves temperaturas y blanca arena.

Día 1: Aproximación a la ciudad de Santander

Disfrutando la bahía de Santander

Para comenzar la mañana, un agradable paseo junto a la bahía de Santander. Ver amanecer desde la Duna de Zaera, pasear junto a Puerto Chico y el monumento a los Raqueros. Seguir por el Muelle, por el Palacete del Embarcadero, la Grúa de Piedra, hasta llegar al Centro Botín. Allí podéis subir a sus pasarelas (el Pachinko) y a su azotea, desde donde se divisan unas magníficas vistas de la bahía y del centro.

Paseo al amanecer junto a la bahía de Santander – Foto: Luis Fernández del Campo

Recomiendo desayunar en el Café del Centro Botín, a ser posible en la terraza, desde donde se divisa la bahía a ras de agua. Las vistas son impagables. Y ya que estáis en el Centro Botín, si os gusta el arte moderno, podéis reservar un hueco para visitar alguna de sus exposiciones.

Grúa de Piedra y Palacete del Embarcadero – Foto: Luis Fernández del Campo

Conociendo la historia de Santander

En la Torre Norte de la Catedral de Santander se ha instalado el Centro de Interpretación de la Historia de la ciudad. Es un museo perfecto para hacerse una idea de la evolución, no solo de la Catedral, sino de toda la ciudad.

El Centro de Interpretación de Historia de la ciudad pertenece al Anillo Cultural, en el que se incluyen actualmente 7 museos y una ruta. Es imprescindible reservar entrada previamente en el 942 203 099 (o en la Oficina de Turismo del Pº Pereda) por su reducido aforo. Hay abonos que incluyen varios de los museos del Anillo Cultural, a precio más económico.

Catedral de Santander – Foto: Luis Fernández del Campo

Después recomiendo hacer la visita guiada de la Catedral, visitando el claustro, la iglesia superior y la iglesia del Cristo, donde está el museo con las reliquias de los patronos, los Santos Mártires (San Emeterio y San Celedonio) cuya historia nos vincula a la ciudad de Calahorra. Esta última visita es muy aconsejable también, como complemento a la anterior. Está gestionada y organizada desde el obispado de Santander. No está apenas publicitada, ni tiene web de venta de entradas, pero podrás encontrar una mesa allí mismo dentro del claustro, donde se venden estas entradas.

Catedral de Santander por la noche – Foto: Luis Fernández del Campo

Visita panorámica en bus turístico

Disfrutar de la atmósfera de Santander a medida que se descubre cada rincón desde lo alto en el autobús de techo descubierto y estilo londinense. Este tour comienza y finaliza en la Plaza de las Estaciones, y va haciendo paradas por los principales puntos de interés. Cuenta con una audioguía, disponible en 4 idiomas.

Bus turístico en la parada de la Catedral de Santander – Foto: City Sightseeing

Aunque pueda parecer muy «para guiris», el autobús turístico es una buena forma de conocer una ciudad, sobre todo si es la primera vez que estás en ella. Es más, incluso se lo recomiendo a muchos santanderinos que desconocen algunos rincones de su propia ciudad.

El autobús de City Sightseeing hace un recorrido a través de los principales lugares a lo largo de la vibrante ciudad de Santander. Se puede adquirir el pase en su página web.

De tapas por el centro

A la hora oficial del vermuteo, es el momento perfecto para conocer la tapa por antonomasia de los santanderinos: las rabas. Después, ir a alguno de los numerosos restaurantes de comida tradicional cántabra, para degustar platos como su famoso cocido montañés o el cocido lebaniego y los ricos pescados y mariscos del cantábrico.

Una ración de rabas – Foto: Luis Fernández del Campo

La principal zona de tapeo y restauración está en el centro, entre Puerto Chico y la Plaza Porticada. Para el vermuteo mi favorita es la calle Peña Herbosa, con locales míticos como el bar Solórzano, el Fuente De o La Pirula. Muy recomendable es también la zona de la Calle Vargas, y las terrazas del Machichaco. Para comer, recomiendo dejarse llevar por el olfato, y caer en la tentación de un cocido montañés, o un cocido lebaniego, o de un arroz marinero.

Animado tapeo junto al Bar Solórzano en la calle Peña Herbosa – Foto: Luis Fernández del Campo

Visita al Museo Marítimo del Cantábrico

En una ciudad tan marcada por el mar como Santander, no puede faltar una visita a su Museo Marítimo. Cabe destacar que este incluye además un completo acuario de especies del Cantábrico.

Museo Marítimo del Cantábrico – Foto: MMC

Después de visitar el museo, aprovecha para dar un paseo junto a la playa de la Magdalena, hasta llegar al Rte. Balneario de la Magdalena, disfrutando de las vistas de la bahía, y de sus tapas y raciones.

Paseando por el Río de la Pila

El Río de la Pila fue una de las primeras «zonas de vinos» de la ciudad. Está llena de lugares míticos, como La Tienduca, o el Drink Club (primer local de Cantabria donde se escuchó Jazz en vivo en los 60, de la mano de los hermanos Calderón). Y de templos de la gastronomía como El Mesón del Riojano, un lugar único, tanto por la calidad de su cocina (aquí se forjó la leyenda culinaria del chef Victor Merino), como por su Museo Redondo, de obras pictóricas realizadas sobre tapas de barril.

Vista de la Bahía de Santander desde lo alto del funicular del Río de la Pila – Foto: Luis Fernández del Campo

Una recomendación muy especial: ver la puesta de sol sobre la bahía desde lo alto del mirador panorámico de General Dávila, hasta el cual se sube por el funicular gratuito ubicado justo al final de la calle Río de la Pila.

Unas copas por la zona de Cañadío

Después de todo lo anterior, si el cuerpo aguanta, se pueden tomar unas copas en la zona de pubs de la plaza Cañadío y alrededores. Una zona que reúne bares, pubs y restaurantes, perfecta para recorrerla caminando, y haciendo las oportunas paradas logístico gastronómicas.

De cañas en el Ventilador, uno de los locales fundadores de la plaza Cañadío. Foto: Luis Fernández del Campo

Los locales más populares están ubicados en la Plaza Cañadío y calles aledañas. Mis favoritos para tomar unas copas son Little Bobby Speakeasy, Moondog, Grog y el mítico Blues.

Preparando cócteles y copas en Little Bobby Speakeasy – Foto: Luis Fernández del Campo

Día 2: Conociendo la historia de la ciudad

Mercado de la Esperanza

Para saber bien lo que se come en una ciudad, nada mejor que visitar su mercado de abastos. El Mercado de la Esperanza es un edificio de dos plantas, la inferior está dedicada íntegramente al pescado y marisco (dada su importancia en la dieta cántabra) y la superior a la carne, verduras, frutas, etc.

Zona posterior del Mercado de la Esperanza – Foto: Luis Fernández del Campo

El edificio fue inaugurado en 1904, diseñado por los arquitectos Eduardo Reynals y Juan Moya. Podéis aprovechar esta visita al mercado para desayunar en el bar del interior, degustando los típicos sobaos y quesadas pasiegas o bien las famosas corbatas de Unquera. O podéis dejaros llevar por el tradicional desayuno cántabro de media mañana, que consta de café con leche (mediano) y un pincho de tortilla, la cual puede ser normal o rellena.

Entrada al Mercado de la Esperanza – Foto: Luis Fernández del Campo

Ruta del Incendio: «Santander en llamas»

Tour Santander hace un recorrido guiado por la ciudad contando la historia del incendio que arrasó el centro histórico en 1941, bajo el nombre de «Santander en llamas». Al hilo de las explicaciones de Héctor, el guía del paraguas naranja, se va conociendo sobre el terreno cómo era Santander antes, y por qué ha evolucionado hasta lo que es ahora. También hay una ruta autoguiada con paneles informativos que forma parte del Anillo Cultural, que se puede hacer por libre en cualquier otro momento. De todas las visitas guiadas que existen en la ciudad (muchas de ellas organizadas por la propia Oficina de Turismo), para mí esta es la más interesante y completa.

Visita guiada de Tour Santander sobre el incendio de Santander de 1941 – Foto: Luis Fernández del Campo

La ruta hace un itinerario por los monumentos e iconos más representativos del centro urbano. Se inicia cada día a las 11:00h. (los sábados en modalidad freetour), con salida desde la puerta del Ayuntamiento. Reservas y horarios en la web de Tour Santander.

Comer en el Barrio Pesquero

Uno de los barrios más auténticos de la ciudad de Santander, con sabor marinero, es el Barrio Pesquero. Allí se encuentran numerosos restaurantes con un punto en común: la cocina marinera con producto local, recién pescado. Buen sitio para ir a comer, o a cenar.

Balcón del Barrio Pesquero decorado el Día del Carmen – Foto: Luis Fernández del Campo

Hay muchos restaurantes en el Barrio Pesquero, pero mi favorito sin duda es El Muelle, que borda los arroces, además de los pescados y mariscos. También recomiendo El Vivero y La Chulilla. Pero puedes dejarte llevar por el olfato y la vista, y decidir tú mismo entre la amplia variedad de locales.

Barcos esperando el inicio de la Procesión Marítima del Carmen – Foto: Luis Fernández del Campo

Una curiosidad: el actual Barrio Pesquero es bastante reciente, data de mediados del siglo XX, como consecuencia de la reconstrucción de la ciudad posterior al incendio del 41. Anteriormente, el puerto pesquero estaba ubicado en Puerto Chico, y en sus alrededores (zona de la calle de Tetuán) es donde vivían los pescadores. En aquella zona, aún queda el edificio de la antigua alhóndiga de pescado, reconvertido en Centro Cultural Doctor Madrazo (trasladado a escasos 50 m. de su ubicación original).

Conoce el jardin vertical más grande de Europa

El antiguo edificio de Tabacalera en Santander, rehabilitado como Centro Cívico de Castilla-Hermida, alberga un jardín vertical de 32 metros de largo por 17 de alto (558 m2). En este jardín se cuentan 22.564 plantas interiores y 32 tipos de plantas diferentes, con una media superior a 41 plantas por m2. Se ha confeccionado mediante un sistema modular semi-hidropónico textil desarrollado en la Universidad de Sevilla.

Jardín Vertical del C. C. Tabacalera de Santander – Foto: Luis Fernández del Campo

Las plantas se eligieron teniendo en cuenta las horas de luz natural directa e indirecta recibidas de cada nivel a lo largo del día en las diferentes estaciones. Si tienes ocasión, sube a la terraza para disfrutar la vista sobre la bahía.

Viaje al pasado: Centro Arqueológico de la Muralla Medieval

Después del catastrófico incendio que asoló el centro en 1941, los santanderinos creíamos que ya no nos quedaba nada antiguo en su ciudad. No obstante, unas recientes excavaciones descubrieron restos de la puerta de entrada a la ciudad y parte de la muralla medieval.

Visita al Centro de Interpretación de la Muralla Medieval – Foto: Anillo Cultural

Para mí, es uno de los museos mejor organizados de Santander. en el que la museización fue realizada por el estudio del cántabro José Mª Pérez (Peridis). Si tenéis ocasión, hacer la visita guiada, en la que los guías son algunos de los propios historiadores y arqueólogos que intervinieron en la excavación.

Un paseo por el Sardinero

El Sardinero es el barrio residencial por excelencia, donde se encuentran las playas más grandes de la ciudad. Como dice una canción popular «un paseo por el Sardinero, no hay igual en el mundo entero». Así que os recomiendo pasear desde la playa del Camello, pasando por el Gran Casino, hasta llegar al final de la 2ª playa. La arquitectura de la zona es estilo «art-decó», de principios del s. XX, la época del veraneo real y del inicio de los «baños de ola» en el Mar Cantábrico.

Vista de la Primera Playa, junto al Gran Casino del Sardinero – Foto: Luis Fernández del Campo

Además del paseo bordeando la Primera y Segunda Playa, recomiendo enlazar con la «senda de Mataleñas». Esta va desde el final de la segunda playa hasta el faro de Cabo Mayor, y se regresa al punto de partida atravesando el parque semisalvaje de Mataleñas (en el que además se ubica un Campo de Golf municipal).

Vista de las playas del Sardinero desde la Senda de Mataleñas – Foto: Luis Fernández del Campo

Día 3: Disfrutar de las vistas y el entorno de la ciudad

Amanecer en el Sardinero

Las playas del Sardinero tienen muchas utilidades, más allá de la clásica del verano de tomar el sol y bañarse. Se puede empezar el día disfrutando de unos amaneceres espectaculares, y fotografiándolos para compartirlos en las redes sociales. O incluso, empezar el día con un refrescante baño mañanero.

Sus tres playas juntas (Primera, Segunda y Concha) suman un kilómetro de largo, por donde en marea baja se pueden ver muchos paseantes al borde del mar. Allí empezó a gestarse hace años toda una leyenda en nuestra ciudad: el Tomavistas de Santander, quien recoge en su web y redes sociales diariamente imágenes de los amaneceres y otros detalles de Santander.

Amanecer invernal en la Primera Playa del Sardinero – Foto: Luis Fernández del Campo

Los mejores lugares para fotografiar el amanecer son: desde el mirador de los Jardines de Piquío, y justo abajo, desde la misma orilla del mar. Para desayunar después, recomiendo la cafetería del Hotel Sardinero, con vistas al mar.

Amanecer invernal desde la orilla de la Primera Playa – Foto: Luis Fernández del Campo

El Palacio de la Magdalena, la joya de la corona

El edificio más famoso y representativo de Santander es el Palacio de la Magdalena, que fue regalado por la ciudad a D. Alfonso XIII en 1913 para que lo utilizara en sus veraneos reales, y así hicieron hasta 1930. Desde entonces, ha tenido diferentes usos, hasta la actualidad en que es sede de la UIMP (en verano), y palacio de congresos municipal el resto del año. Recomiendo hacer la visita guiada en la que se cuenta toda su historia y se visitan las zonas museísticas. También merece la pena dar un paseo por el parque que ocupa toda la península, con vistas tanto al Sardinero como a la bahía de Santander. Conviene reservar la visita con al menos 24h de antelación a través de la web oficial PalacioMagdalena.com.

Fachada del Palacio de la Magdalena – Foto: Luis Fernández del Campo

Aprovechad también para recorrer su parque, con el museo al aire libre de «El Hombre y la Mar», que homenajea al navegante santanderino Vital Alsar y a sus expediciones náuticas por todo el mundo. Está ubicado a la entrada del parque de la Magdalena.
También existe un mini zoo de leones marinos y pingüinos. Podéis recorrer todo el parque de la Magdalena, a bordo del trenecito turístico (el Magdaleno) en un recorrido comentado. Es muy «guiri», pero a los niños les encantará.

Ver Santander desde Pedreña, al otro lado de la bahía

Para llegar a Pedreña, se puede ir en coche (21 km.) o cruzar la bahía en la lancha de Los Reginas. Una vez allí, apetece dar un paseo por la orilla, siguiendo la «senda costera de Pedreña», a pie o en bicicleta. Esta travesía recorre buena parte de la costa de Marina de Cudeyo, entre los puertos de Pedreña y Pontejos, con magníficas vistas sobre la Bahía de Santander. Tiene 9,5 km. de longitud, pero es mejor no hacerla entera caminando en esta ocasión, para poder regresar a comer a Pedreña a tiempo, por lo que recomiendo caminar unos kms. hacia el oeste y volver al punto de partida.

Vista de Santander desde la Senda Costera de Pedreña – Foto: Luis Fernández del Campo

Junto al Palacete del Embarcadero, el servicio regular de lanchas de Los Reginas conecta las poblaciones de Somo y Pedreña con la ciudad de Santander. También se puede ir a Pedreña por carretera, pero se tarda mucho más que en lancha.

Puerto de Pedreña. Atraque de las lanchas de Los Reginas – Foto: Luis Fernández del Campo

Comer en Pedreña, con vistas a Santander

El pueblo de Pedreña es famoso por dos deportes: las traineras y el golf (de aquí era oriundo Seve Ballesteros). Y también por sus mariscadoras, que recogen almejas, navajas y otros moluscos en los fondos arenosos de la zona, muy cotizados por los comensales santanderinos.

Asadores de pescado en el puerto de Pedreña – Foto: Luis Fernández del Campo

Personalmente, para comer os recomiendo los asadores que hay junto al puerto, en especial el Tronky y el Ezkerra. En verano, no pueden faltar los bocartes, las sardinas a la brasa y el bonito (en todas sus recetas y variantes), que están en plena temporada. Nada mejor que disfrutar de comida «km. cero» con las vistas de la ciudad de Santander al frente.

Sardinas a la brasa – Foto: Luis Fernández del Campo

Biodiversidad en el Parque de las Llamas

El Parque Atlántico de las Llamas (o Parque de la Vaguada de las Llamas), está situado junto a El Sardinero, y es considerado el pulmón de Santander con sus 11 Ha. Acoge zonas recreativas, áreas verdes y una amplia red de caminos, campas, espacios acuáticos y una zona de ocio. Todo ello rodea a una gran zona central que muchas aves eligen como humedal para anidar o descansar.

Lago central del Parque de Las Llamas – Foto: Ayuntamiento de Santander

Después del paseo, lo mejor es cenar de picoteo en el Sardinero: recomiendo los bares de la calle La Cañía: la Tasca Alamar, el Costa 43, o La Cañía. Las copas en BNS, en ambiente chill-out desde su terraza con vistas a la playa de la Concha (perfecta para ver atardecer), o bien la coctelería tradicional en El Clandestino.

Día 4: Contrastes. De la Modernidad a la Prehistoria

Visita al Centro Botín

El Centro Botín es un centro de arte contemporáneo, dependiente de la Fundación Botín, inaugurado en 2017, situado en los Jardines de Pereda. Está en un edificio singular diseñado por Renzo Piano, en dos módulos elevados sobre la zona, asomándose a la bahía. Tiene exposiciones temporales y también otra permanente con sus fondos propios.

Centro Botín, de la Fundación Botín, en Santander – Foto: Luis Fernández del Campo

Podemos empezar el día desayunando en la cafetería del Hotel Bahía, o en las terrazas de la plaza de Machicaco. Pero si te quedas con ganas de más, resérvales un hueco para otro día. Merece la pena disfrutar de las vistas de la Bahía de Santander al mismo tiempo que de la gastronomía de la tierruca.

Paseo en lancha por la bahía de Santander

Una de las mejores formas de ver Santander es desde su bahía, que pertenece al selecto «club de las 10 mejores bahias del mundo». Las lanchas de Los Reginas, además del servicio regular de ferrys, hacen diversas excursiones, entre las que destacamos el recorrido que llega hasta el Faro de Cabo Mayor, bordeando la ciudad desde el mar, y que regresa al punto de partida pasando junto a la playa del Puntal, ofreciendo las mejores vistas de la ciudad de Santander. Otra excursión emblemática, con un alto contenido ecológico, es la visita comentada a la desembocadura del río Cubas, un lugar de alto valor ecológico, protegido como lugar de interés comunitario.

Lanchas de Los Reginas entrando y saliendo del Embarcadero – Foto: Luis Fernández del Campo

Las excursiones por la bahía suelen ser comentadas. También organizan otras actividades como fiestas privadas, eventos, visita a la ría de Cubas, seguimiento de los fuegos artificiales en fiestas, etc.

Lancha y Embarcadero de Los Reginas – Foto: Luis Fernández del Campo

Comer en La Radio o en La Prensa

La Radio es un restaurante de cocina tradicional y platos típicos de Cantabria, con buenas carnes, mariscos, pescados, etc., con muy buena relación calidad/precio. Los mismos dueños tienen otro restaurante, La Prensa, en la zona de las Llamas. Aunque alejados del centro, ambos son igualmente recomendables. No patrocinan en absoluto este post, pero los cito ya que son un lugar digno de mención para todos los que se acercan por primera vez a la ciudad.

Restaurante La Radio, en Santander – Foto: La Radio

Pidas lo que pidas, no dejes de probar sus rabas (con aros de cebolla rebozados). Un consejo práctico: dado que la ración es muy grande, para 2 personas bastaría con pedir media ración.

Media ración de rabas en La Radio – Foto: Luis Fernández del Campo

Visita al MUPAC (Museo de Prehistoria y Arte de Cantabria)

El MUPAC está ubicado en el sótano del Mercado del Este de Santander. En este museo conocerás el peso que tuvo el territorio cántabro en el arte y el desarrollo humano en la Prehistoria, particularmente en el Paleolítico, dedicando también espacio a las épocas antigua y medieval. Las 2.600 piezas expuestas son una pequeña parte del patrimonio arqueológico de Cantabria, que pronto podrá exhibirse con más amplitud en un nuevo emplazamiento.

Estelas cántabras de la época romana en el MUPAC – Foto: Luis Fernández del Campo

Los domingos por la tarde la entrada es gratuita. La presentación museística está muy lograda, es otro de mis museos favoritos de Santander. Aunque también recomiendo el resto de elementos del Anillo Cultural, como por ejemplo el refugio antiaéreo de la guerra civil en la Plaza del Príncipe.

Sala de la romanización de Cantabria – Foto: MUPAC

Atardecer en los Urros de Liencres

Para finalizar, un paseo por la senda que bordea el Parque Geológico «Costa Quebrada». Se trata de una serie de formaciones geológicas en la parte de la costa que se extiende durante 14 kms. desde el Faro de Cabo Mayor hasta Cuchía. Para abreviar, recomiendo el tramo más espectacular, que va de la Arnía a Liencres, desde donde se pueden ver los «Urros de Liencres» y algunas playas salvajes como Covachos, Arnía, Portío y Somocuevas.

Atardecer en verano, desde el acceso a la Playa de la Arnía – Foto: Luis Fernández del Campo

El mejor lugar para ver la puesta de sol es a la altura de la Playa de la Arnía, sentados en la hierba en el entorno del restaurante «El cazurro», o en la terraza del Pau Sau. La oficina del Parque Geológico Costa Quebrada organiza visitas guiadas, para comprender la geología y biología de este parque natural.

Consejos prácticos y sostenibles

Cuidado con las mareas

Si vas a la playa, además de mirar el parte del tiempo, hay que tener en cuenta los horarios de las mareas, para evitar sustos, o para asegurar que encuentres sitio en algunas playas pequeñas. Eso sí, en bajamar siempre es una gozada dar paseos junto a la orilla de las playas más grandes.

El clima suave de Santander

La temperatura en Santander es muy suave, tanto en invierno como en verano, gracias al efecto amortiguador del mar Cantábrico, a donde llega un ramal de la Corriente del Golfo. Por ello, el agua del mar en los meses de verano (de julio a septiembre) está a una temperatura en torno a los 21º, muy agradable para el baño, y muy cercana a la temperatura ambiente. Recordar que estamos en el Norte, y que de vez en cuando llueve (incluso en verano).

Vida cultural

La vida cultural de Santander está despegando con mayor fuerza en los últimos años, con numerosas actividades culturales y nuevos museos. Cabe destacar la innegable aportación del Centro Botín y de los museos en proyecto del Reina Sofía y de la Fundación Santander, además de la esperada remodelación del Museo Municipal de Arte de Santander, que actualmente se encuentra en obras.

Curiosidad

No busques el casco histórico de Santander, ya que la mayor parte desapareció en dos catástrofes: la explosión en 1893 de un barco cargado de dinamita (el Cabo Machichaco) y el incendio de 1941. Solo quedan algunos restos de los «arrabales» y edificios concretos como Correos o la Catedral. En las visitas turísticas guiadas te explicarán al detalle todo lo que pasó.

Consejo sostenible

En la ciudad de Santander puedes ir a pie, o en transporte público (autobús, bicicletas) a todas partes. Procura dejar el coche bien aparcado y usarlo lo menos posible, solo para desplazamientos de punta a punta, o para salir de excursión.

Respeta los ecosistemas dunares en las playas y no dejes residuos, especialmente en las playas salvajes, que no disponen de servicios de limpieza.

Actividad de aventura o sport

En las playas que dan al mar Cantábrico puedes practicar el surf, y si no sabes, aprender en alguna de sus numerosas escuelas de surf. De hecho, fue en Santander la primera ciudad española en la que se practicó este deporte. Muy recomendables son las playas de Liencres y del Sardinero, además de las del cercano Somo, considerada el paraíso del surf. También puedes hacer kayak, windsurf o paddle surf en las tranquilas aguas de la bahía. En meses invernales, que es cuando el tiempo lo permite, incluso se puede practicar Kite Surf.

Gastronomía local

Aunque ya te he ido dando algunas recomendaciones sobre la marcha, al hilo de las actividades agendadas en esta guía, te dejaré aquí algunos links interesantes sobre gastronomía de Cantabria.

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