Motivos para contratar un seguro de viaje

Contratar un seguro de viaje es una opción que pocas veces se tiene en cuenta a la hora de organizar un viaje de vacaciones, o cualquier tipo de desplazamiento fuera de nuestros hogares. Normalmente, pensamos en cómo ir y dónde alojarnos, en qué actividades realizar en nuestro destino, pero… ¿y si algo falla? ¿y si nuestro amigo Murphy se decide a actuar para fastidiarnos el viaje? Pues precisamente para eso están los seguros de viaje, para garantizar que los contratiempos que pudieran surgir no nos amarguen la experiencia, y sobre todo, no afecten a nuestra economía.

Un seguro, al fin y al cabo, es una apuesta que realizamos contra los imprevistos. Apostamos a que, si nos pasa algo, estaremos cubiertos, protegidos y hasta indemnizados. Y si no pasa nada, tan solo habremos gastado el precio de la “apuesta”, ganando tranquilidad.

En general, estamos acostumbrados a reducir gastos, a buscar chollos, a encontrar los viajes más baratos posibles. También somos muy hábiles en esquivar los anuncios (“Skip Ad”, seguro que te suena esta frase) que nos saltan mientras realizamos la reserva de un vuelo low cost (elección de asientos, facturación de bultos, alquileres de coches, de habitaciones, de actividades… e incluso de seguros de viaje). ¡Error! Francamente, el seguro de viaje tiene muchas más ventajas que inconvenientes. De hecho, la única pega que se me ocurre sería el precio, pero si lo analizas bien, mirando el coste por día verás que es muy asequible, en realidad es más barato que tomar uno de esos super mega cafés del Starbucks. Y las ventajas, esas grandes desconocidas en las que no nos paramos a pensar, son innumerables, empezando por la principal, la tranquilidad de no tener que asumir ningún gasto médico durante el viaje y la confianza de que serás atendido con el máximo nivel de calidad posible, e incluso indemnizado por las molestias causadas.

Vuelo en globo por la Capadocia

Vuelo en globo por la Capadocia

Todos creemos que nunca nos va a pasar nada, que nuestros viajes serán perfectos. Pero muchas veces no es así, siempre acaba pasando algo. Yo mismo, hasta ahora, no había contratado nunca un seguro de viaje, confiando en el seguro obligatorio de viajeros que tienen todas las compañías de transporte, o en el que suponía tenían los viajes organizados. Y así me fue, no me libré de ciertos imprevistos:

– En mi primer viaje a Turquía, sufrí una luxación del hombro izquierdo, que me obligó a pasar por un hospital (por llamarlo de alguna forma) en la Capadocia, para recolocarme el brazo en su sitio. No es una experiencia agradable, os aseguro que los ambulatorios españoles están mejor equipados, y seguro que allí también habría mejores alternativas. Además, con el inconveniente de tener que abonar los gastos médicos “in situ” para luego recuperarlos al regreso a España. Pero ni un duro de indemnización por todos los gastos que se irían produciendo, suerte que la rehabilitación fue a cargo de nuestra Seguridad Social. Nada de gastos accesorios como transporte, etc., que sí me habrían cubierto si hubiera contratado un buen seguro de viaje.

Vista de Estambul desde la Torre Gálata

Vista de Estambul desde la Torre Gálata

– En mi viaje a Thailandia, a la ida nos perdieron una bolsa de viaje, justo en la que iban todos los complementos (neceseres de aseo, botiquín de emergencia, zapatos, chubasqueros, y todos los “por si acaso”). Tuvimos que comprar material de aseo básico (nada de marcas top) en una droguería cutre de Chiang Mai, ya que habíamos llegado a Bangkok por la noche y marchábamos a la mañana siguiente temprano hacia el norte. Tardamos 3 meses en recuperar el importe (adjuntando facturas y todos los papeles necesarios) del contenido de la bolsa, a través del seguro de la Agencia de Viajes. Lo bueno de la situación es que aprendimos a viajar prescindiendo de tantos accesorios, y adaptarnos a la situación, ¿que toca pasar 12 días con un solo par de zapatos cada uno? ¡pues se pasa! es más que suficiente. Otra ventaja de aquel incidente es que unos días después de haber cobrado la indemnización de la agencia… apareció nuestra bolsa en el aeropuerto de Barcelona, desde donde nos la hicieron llegar INTACTA a nuestra casa. Pero nadie nos quitó las molestias de los papeleos para gestionar todas las reclamaciones.

– Incluso en viajes más cortos, me han sucedido también imprevistos como la pérdida momentánea de la maleta, en un viaje de Barcelona a Toledo, volando vía Madrid. Es de esas ocasiones en que tu maleta decide coger otro avión diferente al tuyo, y llegar un vuelo más tarde a Madrid, cuando tú ya estás camino de una reunión en Toledo. Suerte que la compañía aérea se hizo cargo de hacerla llegar hasta nuestro hotel, sin cargo adicional alguno, pero el susto no te lo quita nadie durante unas horas. ¿Qué habría pasado si no apareciese a tiempo, y tuviéramos que comprar ropa o efectos de aseo? Nada, si hubiéramos tenido un buen seguro de viaje.

Interior Cueva de la Ramera - Foto: Luis Fernández

Interior Cueva de la Ramera – Foto: Luis Fernández

– Recuerdo también aquella ocasión en la que haciendo el descenso del Sella, yo que soy poco dado a aventuras al aire libre, con mi mujer y mi hijo, en una maniobra difícil, se nos quedó embarrancada la piragua y tuvimos que bajar a empujar. No nos pasó nada grave, pero en los movimientos para recolocarla bien orientada, a mi mujer se le perdió un anillo con una piedra semipreciosa que mi hermana Sonia nos había traído desde Chile. Los deportes de aventura también tienen sus riesgos, aunque sean menores.

– En otra ocasión, fueron mis padres quienes debieron anular un viaje desde Santander a Barcelona, que tenían previsto para asistir a la comunión de mi hijo David, por una gastroenteritis aguda que retuvo a mi padre ingresado en el hospital, y a mi madre acompañándole en su reposo. Los gastos del billete de avión pudieron recuperarlos, pero no así los del hotel. Si hubieran tenido un buen seguro de viaje… estoy seguro que algo más habrían podido recuperar.

– ¿Y aquel viaje a Madrid en el que me robaron la cartera? Nunca se me ocurrió que pudiera estar cubierto por un seguro de viaje.

Y no sigo contando incidentes, porque no habrá más sustos, desde ahora he decidido que voy a contratar seguro de viaje en todos mis futuros desplazamientos, tanto en escapadas de fin de semana, como en viajes más prolongados, con la empresa líder del sector: IATI SEGUROS. Espero poder contaros en próximos posts, cómo me resuelven los incidentes que puedan surgir (que seguro surgirán), ya que tienen un amplio surtido de seguros, aptos para todo tipo de viajes y viajeros. Además, con la facilidad de que, estés donde estés, te van a atender directamente ellos, y en español, sin que tengas que preocuparte de nada.

Confío plenamente en ellos, y en su experiencia de 130 años, acumulada en varias generaciones. Y confío tanto, que si quieres contratar un seguro de viaje con IATI Seguros a través de mi blog, te doy directamente un 5% de descuento, por ser mi lector ¿Te animas?

ACTUALIZACIÓN:

¿Quieres irte de viaje GRATIS al fin del mundo? Concretamente, a Nueva Zelanda. Más lejos, imposible. IATI Seguros convoca un concurso para llevarnos a Nueva Zelanda, sorteando un viaje para dos personas con vuelos pagados y 1.000 euros para gastos de cada persona, más un seguro de viaje.

Si te interesa ganar este premio (estoy seguro que sí); tan solo tienes que inscribirte en este formulario, rellenando todos los campos, antes del 9 de marzo a las 12:00 h. del mediodía. Además, es requisito necesario que me sigas en alguna de mis redes (Facebook, Twitter o Instagram), y que también lo hagas con IATI Seguros al menos en una de sus redes (Facebook, Twitter o Instagram), al fin y al cabo, son ellos quienes ponen la pasta para irnos al fin del mundo.

Para participar, también debes aceptar aquí las BASES LEGALES.

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