Baños de Ola: la fiesta más castiza de Santander

El 10 de julio de 2018 se inaugura oficialmente la fiesta de los “Baños de Ola” en Santander. Y aunque no puedo estar allí en persona, sí que estaremos digitalmente gracias a mi blog y redes sociales. Se trata de la fiesta más castiza y auténtica que recoge la esencia de Santander (y no me estoy refiriendo a ninguna colonia, que también podría ser, porque existe el “Agua de Santander”), que homenajea a aquellos pioneros del turismo playero, en una fiesta ya consolidada que alcanza su XXIV edición.

¿Y por qué digo que es la fiesta más castiza? Si analizamos la definición de “castizo”, vemos dos acepciones:

  • Que tiene origen conocido y casta.
  • Que es genuino, puro y típico de un determinado lugar.

De todas las fiestas que se celebran en Santander, desde mi punto de vista es la más auténtica y genuina, pues tiene un origen conocido (que luego veremos), además de tratarse de una fiesta típica de Santander, fiel evocadora de sus esencias y de su carácter acogedor con los turistas.

 

1ª Playa del Sardinero, y Palacio de la Magdalena al fondo (Archivo Fotográfico de Santander)

1ª Playa del Sardinero, y Palacio de la Magdalena al fondo (Archivo Fotográfico de Santander)

Santander, mi ciudad natal, es conocida por ser una ciudad distinguida, elegante, de regio abolengo, derivado sobre todo de haber acogido el veraneo de la realeza y de su corte a principios del siglo XX, y está claro que dejaron esa impronta señorial que se manifiesta especialmente en la zona del Sardinero. Pero, ¿cómo y por qué empezó todo?

Origen terapéutico de los “Baños de Ola”

Si hay una chispa detonante, el origen remoto, fueron los “Baños de Ola”, una sana costumbre, aconsejada por los médicos, en una época en la que florecían los balnearios por toda Europa, a mediados del siglo XIX, como tratamiento saludable y bajo prescripción médica, para vitalizar los huesos y ayudar al cuerpo a estar mejor. Las corrientes científicas de la época recomendaban tomar “baños de ola” por su efecto terapéutico, siguiendo todo un ritual que quedaba plasmado en libros como la “Guía del bañista o reglas para tomar con provecho los baños de mar” (A. Bataller y Contasi. Barcelona, 1877).

Balnerario en la 1ª playa del Sardinero, y bañistas (Archivo Fotográfico de Santander)

Balnerario en la 1ª playa del Sardinero, y bañistas

Leído ese libro con los ojos de hoy, nos encontramos frases tan divertidas y chocantes como las que se recogen a continuación, y que tanta influencia han tenido en nuestras infancias a través de los consejos de nuestras madres. Ahora entiendo de dónde venían tantas precauciones con el tema de la digestión:

Nunca debe tomarse baño alguno, ni frío ni caliente, que no haya pasado tres horas desde la última comida. Los niños pueden hacerlo después de dos, porque digieren con más rapidez. Accidentes gravísimos son las consecuencias de la transgresión de este precepto.

Esta frase es mi favorita, ¿cómo pueden haber llegado a esa conclusión?

Tampoco debe tomarse el baño en ayunas, si no quiere el bañista exponerse a un síncope y a una reacción difícil, incompleta o nula. Si ha de bañarse muy de mañana, a fin de no tener que desayunarse tres horas antes, lo mejor que puede hacer es tomar en lugar de alimentos sólidos una taza grande de caldo, pues está probado que se puede entrar en el baño sin peligro después de media hora de haberlo bebido.

También hacían referencia a la forma de vestir, cuidando el decoro:

El traje de baño “ha de ser de tela ligera, de lana, y compuesto de dos solas partes: pantalón y blusa. La lana debe tener tal contextura que, aún cuando esté mojada, la tela no se aplique al cuerpo, sino que se mantenga tiesa a alguna distancia del mismo. Circunstancia que no dudo será apreciada en todo lo que vale”

¿Por qué en Santander?

Cuentan que a mediados del siglo XIX una epidemia de cólera en las cercanías de la costa vasca hizo desplazarse a Santander a los turistas que buscaban los beneficios terapéuticos del Cantábrico. Los médicos empezaron a recetar los primeros ‘baños de ola'; unos ejercicios que combatían el asma, la depresión o problemas circulatorios, con unas estrictas normas de aplicación, y que trajeron a las playas del litoral cantábrico a los primeros veraneantes.

En aquella época, el Sardinero era un territorio salvaje y en manos de la naturaleza. Además, el clima suave y poco soleado de la zona resultaban muy cómodos para disfrutar plenamente los “baños de ola”. Hay que recordar que para los cánones de belleza de la época, era más hermosa la palidez que estar morenos, ya que se asociaba esta última situación con las clases humildes y trabajadoras en el campo y otras tareas al aire libre. ¡Cómo ha cambiado todo!

¿Por qué se celebra en estas fechas?
Primer anuncio de los Baños de Ola en prensa

Primer anuncio de los Baños de Ola en prensa

Animados por el nuevo recurso turístico de los “baños de ola”, la corporación municipal publicó el 17 de julio de 1846 un anuncio en “La Gaceta de Madrid” que logró con mucho éxito atraer veraneantes a la ciudad, como zona apropiada para los baños. Esa fecha es la que sirve de referencia para organizar la fiesta de cada año (desde hace 24 que se celebra esta efemérides).

Tal como indica el anuncio, a partir de esa fecha ya existían unas mínimas infraestructuras en las playas para facilitar el baño: edificios con vestuarios, baños, aseos, casetas de lona que se acercaban hasta la misma orilla, etc., que irían ampliándose y modernizándose con el paso de los años. Como vestigios de aquella época, nos quedan los Balnearios del Sardinero, de la Concha, de la Magdalena, e incluso algunos aún recordamos haber conocido en pie el viejo “Balneario de Castañeda” en la segunda playa del Sardinero.

Primera playa del Sardinero con su Balneario (Archivo Fotográfico de Santander)

Primera playa del Sardinero con su Balneario (Archivo Fotográfico de Santander)

Santander, ciudad de veraneo real

La propia reina Isabel II fue la primera reina que vendría a Santander para bañarse en las aguas del Sardinero, allá por 1861, con toda la familia real durante 6 semanas. Está claro que les gustó, y ya en 1862 el ayuntamiento de Santander les donó la finca llamada “La Alfonsina”, que ocupaba gran parte del Sardinero, y que salvo un paréntesis en que fue incautada por la Junta Revolucionaria de 1868, logró convertir El Sardinero en estación regia, es decir, en sede del veraneo real.

Ya en el siglo XX, y para consolidar esta moda del veraneo en Santander, la corporación municipal decidió, muy astutamente, regalar a la casa real un lugar donde pasar sus estancias en la ciudad. Así fue como se cedió a Alfonso XIII la península de la Magdalena, donde se edificaría seguidamente el Palacio de la Magdalena (1909 – 1911), que fue costeado íntegramente por suscripción popular entre los santanderinos.

Palacio de la Magdalena

Palacio de la Magdalena

A partir de ahí es cuando Santander adquiere su condición firme como residencia real, alojando los largos veraneos de los reyes y toda su corte, durante los 18 años que Alfonso XIII y doña Victoria Eugenia utilizaron el Palacio de la Magdalena. Durante aquellos años, la ciudad creció, ampliando sus fronteras, y se construyeron ferrocarriles para poder acceder a las zonas de playa. También se crearon edificios e instalaciones duraderas para acoger a la Corte que acompañaba a la Corona, como el Hotel Real de Santander y muchas de las casas que pueblan el barrio del Sardinero y aledaños; algunas de estas instituciones aún perduran, como el Palacio Real o el Gran Casino de Santander, que acaban de cumplir recientemente su centenario, el Real Club de Regatas, el Real Club Náutico, el Hipódromo de Bellavista, o el Real Racing Club. Como se puede deducir, había una norma en aquella época según la cual toda instalación que fuese inaugurada por el Rey, llevaría la palabra “Real” en su nombre oficial.

La XXIV edición de los Baños de Ola

En conmemoración de aquella época, la ciudad de Santander y muy en especial el barrio del Sardinero, celebran esta fiesta vistiéndose de época y recordando a aquellos pioneros de los baños en la playa, con un programa muy completo de actividades, organizado por el Ayuntamiento de Santander, que nos mantendrá 6 días, del 10 al 15 de julio, subidos a la ola.

El martes 10 de julio a las 12 del mediodía se inician las actividades en la Plaza del Ayuntamiento, donde habrá una degustación de helados al estilo antiguo, trasladando por unos momentos la fiesta al centro de la ciudad.

El mismo día 10 de julio, a las 18:00 horas, es la inauguración oficial de los Baños de Ola en los Jardines de Piquío, tal como consta en la siguiente invitación.

Inauguración oficial de los Baños de Ola 2018

Inauguración oficial de los Baños de Ola 2018

Este año los Baños de Ola homenajean en concreto a los años 20 y al ‘Art Decó’ y, como viene siendo habitual, recordando a vecinos y visitantes los orígenes del turismo en Santander.

Así lo indicó la concejala de Turismo y Cultura, Miriam Díaz, con motivo de la presentación de esta fiesta de Interés Turístico Regional que se desarrollará mayoritariamente en el entorno de los Jardines de Piquío y zona aledaña en la Primera Playa del Sardinero.

El Ayuntamiento de Santander quiere impulsar esta fiesta y para ello ha diseñado un programa de actividades “con un enfoque más actual y atractivo”, para llegar tanto al público habitual y a nuevos públicos, especialmente a la gente joven. Puedes leerlo a continuación:

Programa Baños de Ola (I)

Programa Baños de Ola 2018 (I)

Programa Baños de Ola 2018 (II)

Programa Baños de Ola 2018 (II)

Esperamos que el programa sea un acierto pleno, y todo resulte un éxito, en esta época inicial del verano, en la que aún no hemos regresado los que vivimos fuera de la ciudad y que disfrutaremos de nuestras vacaciones en agosto, como todavía lo hace la inmensa mayoría.

Si estás pensando en venir, no lo dudes, hazlo ya mismo. Y si no sabes por dónde empezar, te dejo mis recomendaciones más personales para comer y dormir en Santander.

Más información: Turismo de Santander

Un pensamiento sobre “Baños de Ola: la fiesta más castiza de Santander

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